y la luz era distinta. -"Ésto es El invierno"- me dije cien veces. Ni siquiera puedo describirla sin que la saliva interrumpa su paso por mi garganta.
Testigo de mí, testigo de ti. ¿Recuerdas que estábamos en esa tienda en la que vendían montón de chucherías cerca de Fuencarral o de Antón Martín... (La verdad es que ya no lo recuerdo-pero ya no duele), y comenzó a caer un poco de nieve?- Era la primera vez que la sentía -caía de no sé dónde- le dije a mi padre, y estabas conmigo.
La última noche, cuando partí había nieve. No sabía qué significaba, ni si debía significar algo. Reía tanto esa noche porque no podía llorar. Ahora pienso en Tirso de Molina, Tirso de Molina, mira qué tan lejos ha llegado nuestra promesa de volver.

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