y sólo paseábamos rumbo a uno de esos sitios para revelar fotografías, ¿Recuerdas esa calle que te gustó tanto con bugambilias y una salvia?, caminamos por ahí, -siempre pienso en ti cuando voy por ahí, y digo: es Ella. Viramos hacia esa calle que creí tenia poesía en sus paredes, y no, no era poesía, es la letra de una canción pronunciaste. Decía una ventana “Se renta”, entramos cual pareja. Habitaciones vacías y nos miramos con esa complicidad, con ese brillo, con esas ganas de estar. Pensamos en el aval, en las cuentas del agua y de la luz, los dos meses de fianza. Entonces quisimos vivir siempre juntos.
Soñamos con habitarlo
Con un gato. Él me enseñaría a amarlo
Nuestra mesa roja
Paredes blancas
Tardes en el patio
Frente al televisor
El café y la música
Las charlas y el silencio
Diversión en la cocina
Una fiesta mensual para conseguir el dinero faltante de la renta
Dijo que si viviera con él peinaría mi cabello cada día.
Vivimos juntos doce horas, fue hermoso. En la noche no pudimos estar más juntos. Por tanto amor.
El diablo sigue haciendo de las suyas.

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