Ayer el miedo me tragaba como hace mucho no sucedía. Esa presión en el pecho.
¿Cómo se descansa el corazón?-me preguntó ese chico de las fotografías, ese por el que alguna vez me preguntaste, ese de la barba y que vestía de café.
-con lluvia nocturna andando en bicicleta- (pero no iba sola, omití ese fundamental ingrediente en la receta).
Es cuando estoy con Él que dejo de sentirme rota.
Que no hay hueco,
Que la sangre y el aire corren sin recato.

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