¿Tienes idea de cuándo comenzó todo?
¿En qué punto decidiste romper todo?, con esa tú que eras, saber que era tiempo de sumar y no de ir restando. Perdona si hago muchas preguntas, preguntas que confieso me hago a mi misma cuando las pronuncio, de las cuales ya tengo algunas –o al menos creo- que esas son las respuestas.
…cuando nos llamábamos. Cuando nos encontramos diez, trece días seguidos en los lugares más inusuales. Cuando me vio con otro. Cuando le dije que por fin lo soltaría. Cuando le dije que ya no iba a estar más enamorada de él y como siempre no hizo nada.
El verano de su crisis, ver su ausencia, la de siempre, sus ganas atadas, y teníamos así un dominó frente a los dos, decidí tomar café aunque fuese de noche, él pidió un chocolate por el miedo al insomnio y a los fantasmas que habitan en la madrugada cuando todos callan. Moví una pieza y empecé a derrumbar todo el juego, toda nuestra no-historia cuando le pregunté por Ella.
Desmitificar esa figura de esa Ella con la que vivía, esa Ella con la que dormía, esa Ella por la que –yo creía- que no estaba conmigo. Y saber que el verdadero nombre porque él no estaba conmigo se llamaba miedo.
¿Cuándo?

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